Discursos técnicos y reformas administrativas

[28-06-2012]

Las reformas administrativas en los países latinoamericanos son uno de los temas recurrentes en la comunidad académica de la región. Los estudios se centran, usualmente, en cuestiones como las características de las reformas, sus resultados, las ideas que han sustentado los cambios y sus orígenes, los actores que las han impulsado, o las limitaciones y vacíos en los esfuerzos por mejorar la calidad de la gestión administrativa.

La agenda de investigación no se limita en estos tópicos. En “Imaginario Político y Discursos Técnicos en las Reformas Administrativas: Los Casos de Argentina, Chile y Uruguay en la Década de 1990”, que forma parte del Volumen I, Número 1 de Revista de Gestión Pública, Marcelo Moriconi centra el análisis en cómo los imaginarios políticos existentes en Argentina, Chile, y Uruguay, influyeron en los discursos técnicos que guiaron las reformas administrativas en estos países durante la década de 1990. En específico, Moriconi plantea que “Los discursos oficiales en torno a la reforma forman un conjunto narrativo significado fuertemente desde las ideas que construyen el imaginario político y determinan las maneras de entender la democracia, el Estado y lo político”. Por lo mismo, plantea que el análisis de las reformas no puede ser considerado como una cuestión técnico organizacional, sino que debe entender cómo los imaginarios políticos dotan de contenido los proyectos de mejora administrativa.

En la siguiente entrevista con el Editor de Revista de Gestión Pública, Moriconi habla sobre la utilidad del análisis de las reformas administrativas a partir del análisis del discurso.

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Marcelo, ¿por qué empezaste a analizar los discursos de las reformas administrativas en el Conosur? ¿Por qué pensaste que era un tema relevante de tratar?

En realidad, las reformas administrativas fueron la excusa, no el tema central. Más que la administración, lo que me interesaba –y me interesa– es mostrar las limitaciones en el pensar técnico de la política, un pensar que pervierte elsignificado de lo político, en sentido amplio. El análisis del discurso, en este caso relacionado a la administración,permite dar cuenta de muchas hipocresías políticas, como ocultar los verdaderos intereses que subyacen a los planes. Asimismo, al poner evidencia estas limitaciones cognoscitivas, es un tema que permite poner sobre la mesa de debate (académico institucional) un nuevo enfoque para ser discutido y para analizar la realidad desde nuevas perspectivas.

La administración pública, generalmente, es estudiada desde una perspectiva "operativa". En cambio tu trabajo utiliza una perspectiva, aparentemente, lejana, como el análisis de discurso. ¿Cuáles son las posibilidades que el enfoque entrega a nuestra comunidad académica?

Lo que destacaría en este sentido es que el análisis del discurso permite dos cosas. En primer lugar, esa perspectiva operativa a la que te refieres, muchas veces, se trata de una perspectiva que reifica a la administración pública y las instituciones. De esta manera, la administración, o incluso el Estado, aparecen como entidades con vida propia, con autonomía para el cambio social. En consecuencia, se olvida que las instituciones –entendidas como discursos sedimentados por la escuela del análisis de discurso– existen porque son materializadas por acciones de los individuos que la componen. Lo que existen son acciones de seres humanos, prácticas culturales que, en conjunto, devienen en algo que puede llamarse Estado, o administración. Y estas prácticas culturales están forjadas por ideas, mitos, creencias, actitudes. Es decir, por un imaginario político y social, y el análisis de discurso permite percibir las ideas claves (los puntos nodales) sobre los que se erige este imaginario.

En segundo lugar, analizar el discurso oficial –y contrastarlo con la realidad– permite percibir con claridad uno de los mayores problemas de la política contemporánea: la existencia de dos niveles en la materializaciónde la política, lo que Scott denominaría un texto público y uno privado. Mientras el texto público es ese discurso oficial, lo políticamente correcto dedecir, los supuestos planes de reformas y la modificación de políticaspúblicas, el texto privado habla de los verdaderos valores que mueven a la política,los intereses reales. En lo relativo a la administración, los planes de reforma dejan en claro que los políticos saben lo que deberían hacer, pero no lo hacen. Esos planes se refieren mayormente a nuevos diseños institucionales que sepresentan como dialécticamente superadores del diseño anterior. Sin embargo,esos discursos trabajan sobre una realidad jurídica y no sobre una realidad “real”. Por poner un ejemplo, ningún plan dereforma en Chile reconoció y analizó las prácticas clientelares que existen enla administración nacional, y que fueron descriptas por Ferraro o por mí.     

A propósito de tus referencias a tus trabajos y a los de Ferraro, otro tema que has estado estudiando es el del clientelismo en la administración pública, sobre todo en el nombramiento de funcionarios. Generalmente, se señala que este tipo de selección defuncionarios es perniciosa, aunque existen estudios que destacan que pueden incluso ayudar a mejorar la gestión. ¿Cuál es tu opinión al respecto?

Yo estoy preocupado con la transparencia y la integridad, por tanto, no puedo tolerar este tipo de cuestiones. Pero lo que me preocupa a mi no es el clientelismo en sí, sino que la clase política acepte el clientelismo y lo defienda a espaldas de la sociedad. En otras palabras, que haya un doble discurso público moralista que no se corresponde con lo que pasa en el interior de las dependencias gubernamentales. Si el clientelismo es lo que funciona y es una herramienta útil, pues que haya un debate plural y democrático y que se blanquee la situación.

El problema en este sentido es definir qué es lo importante, qué tipo de sociedad queremos. Fíjate cómo armaste la pregunta:el énfasis está puesto en mejorar la gestión. Si lo importante es mejorar la gestión –por encima de la trasparencia, la justicia, la democracia–, la discusión es otra. Una gran dislocación en las sociedades contemporáneas es que hablamos mucho de democracia, pero cuando generamos un nicho de poder en que nosotros dirigimos, lo único que no queremos extrapolar a nuestras vidas diarias es la democracia. Y esto se ve tanto en la vida política como en la académica.

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Marcelo Moriconi es Doctor en Ciencia Política por la Universidad de Salamanca, y se desempeña como investigador en el Centro de Investigación y Estudios de Sociología del Instituto Universitario de Lisboa (Portugal). Entre sus publicaciones más recientes se encuentran el libro Retórica, política y administración pública. ¿Por Qué Fallan las Reformas Administrativas?, publicado por CLACSO y UAM (México) en 2012, y el artículo “¿Ilegalidad Justificada? Clientelismo Controlado en la Administración Chilena”, publicado en Perfiles Latinoamericanos, 19 (38).